¿Usted está esperando “que la vaca se acerque”?

(en este país, mi país, su país…)

Antonio Ricóveri
(en este país, mi país, su país…)

Tener la mejor intención del mundo no sirve para mucho si no se pasa a la acción. La persona que quiere leche no se sienta en un banquito en el campo a esperar que la vaca se acerque. No es así… Entonces, ¿qué tanto está usted dispuesto a mejorar en éste año 2026? ¿Está decidido a desarrollar la “mejor versión de sí mismo”? ¿Qué está haciendo “desde ya” para lograrlo?

Amigo lector, en la vida uno va “paso a paso”… Y es la suma de ese “paso a paso” la diferencia entre ganar y perder. Muchos quisieran poner más orden en nuestro país, pero primero debemos poner orden en nuestra comunidad. Para poner orden en nuestra comunidad, primero debemos poner orden en nuestra familia. Para poner orden en nuestra familia, primero debemos poner orden en nuestra vida: En lo que somos, “en lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos”, porque todo cambio “para mejor” arranca primero en nosotros mismos.

¿Y a qué alude mi interés a que cada venezolano que habita en esta “tierra de gracia” salga a la calle con “la mejor versión” de sí mismo? Porque los tiempos por venir serán muy complejos, difíciles, enmarañados, y exigirán nuestros mejores talentos, herramientas personas, y sobre todo, la mejor actitud posible. Porque crear un mejor país implica dejar de lado cualquier apetencia individualista, cualquier ego, cualquier interés, e incluso, cualquier animadversión que sienta usted por su prójimo. Porque la cruda realidad nos ha enseñado históricamente que “ningún hombre, ni ninguna comunidad, ni ningún país, pueden salvarse si yace fragmentado, troceado, dividido…”.

Los días por venir estarán rebosantes de opiniones encontradas, de medias verdades, de intereses creados, de gran intrincación e infinita incertidumbre. Pero lo importante es mantenernos “enteros”, animados, alertas y erguidos.

La palabra clave en estos tiempos sigue siendo esperanza. La esperanza es el refugio del alma en medio de la tormenta. La esperanza es el ancla que nos mantiene firmes en los momentos de tempestad. Y siempre tendremos dos opciones: Confiar y esperar que todo cambie por la misma dinámica de las cosas… O intervenir y protagonizar el cambio. Ambas influyen de manera determinante, pero el control y la seguridad son mayores cuando usted participa en la construcción de su destino y en el destino de su entorno.

Entendamos que una persona con “esperanza activa” busca el aprendizaje y la evolución en sus experiencias diarias, aprovecha las circunstancias, entiende que su progreso o desarrollo, caída o fracaso, dependen de ella y de sus capacidades, potencialidades, recursos y talentos… Incluso en esta niebla espesa de abatimiento e impotencia es necesario rezar, orar con fervor. Pero como he reseñado en algún otro escrito, debemos entender a la oración en estos términos: “Oración = Orar + Acción”. Lo cual implica orar con devoción pero sumado a la acción de buscar resolver las situaciones y vicisitudes diarias.

Finalmente respetado lector, en los días por venir la tarea del ciudadano común seguirá siendo luchar por “el deber ser” de las cosas, por aquello que creemos correcto. Debemos seguir combatiendo la corrupción en todas sus formas, debemos seguir señalando los excesos y desatinos, debemos erigirnos en promotores de la Venezuela posible… Esa que alude a la restauración de las virtudes y las buenas costumbres ciudadanas… Esa que habla de rescatar la añorada figura del hombre honesto y cabal… Esa que nos obliga a asumir el rol de vicarios del optimismo y de la certidumbre.

¿Está usted esperando que “la vaca se acerque” o hará algo al respecto?

Así de simple.

“Las palabras viajan… Algo siempre dejan”

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