Un paso a la vez…

Antonio Ricóveri

        En medio de tantas realidades individuales que nos circundan en estos días, pregunto… ¿Por qué existen personas que en situaciones adversas, con pocas alternativas, con problemas graves, o con recursos escasos, siguen manteniendo un espíritu vigoroso y progresista? ¿Qué fuerza extraordinaria los mantiene de pie ante la incertidumbre generalizada, la vulnerabilidad existencial, o la desesperante ansiedad?  Esa fuerza extraordinaria es la esperanza.

        La esperanza es ese creer que el destino puede cambiar,  que nuestra suerte puede mejorar,  que hay solución para todo.

        La esperanza es ese sentimiento que se enraíza en nuestra mente y que nos permite tener algo a que aferrarnos para seguir avanzando por las sendas de la vida, a pesar de sus dificultades, pesares, problemas, desencuentros, o contratiempos. Y tener esperanza impide que caigamos en el desánimo profundo, en la depresión sin retorno, que abandonemos nuestros objetivos, o que extraviemos el interés por las cosas.

        En este cierre de año 2025, la fortaleza personal, la autoeficacia y el optimismo son importantísimos… Pero tener esperanza es lo más determinante porque es “un estado superior”, no en balde la felicidad es consecuencia de sentir esperanza. Pero entendiendo que sin esfuerzo constante no hay porvenir, porque podemos confiar y esperar que todo mejore, pero es más certero intervenir y propiciar ese cambio para mejor.

       Amigo lector, una persona con “esperanza activa” busca las oportunidades, aprovecha las circunstancias, entiende que su éxito o fracaso depende en buena parte de él mismo; pero sobre todo, confía en sus capacidades, en su fortaleza, en sus recursos, en su fuerza interior.

       Ciertamente, en estos tiempos tan infaustos, mantener nuestra esperanza no siempre resulta fácil, sobre todo cuando hemos perdido la ilusión por nuestro trabajo, cuando nos sentimos lejos de nuestras metas, o cuando aceptamos que no vivimos en el país ideal… Pero lo importantes es entender que una avanza “paso a paso”. Que la vida se traduce en resistir, persistir, e insistir, para poder avanzar… Y que es la suma de ese “paso a paso” lo que nos acercará a nuestra meta final.

         Amigo lector, el acceso al andén lleno de sueños por conquistar siempre estará disponible para aquel que esté  dispuesto a montarse en ese tren y no dejarlo escapar, pues como dijera el gran poeta cumanés, Andrés Eloy Banco (1896-1955): “Las rutas del mar son inseguras, nuestros puertos van quedando sin barcos, la perspectiva económica no puede ser más negra… Pero debemos seguir avanzando”.

        Se trata entonces de buscar nuestras raíces más afirmativas, de apelar a testimonios que nos inspiren para seguir adelante, de asumir conductas proactivas que avalen nuestros más nobles propósitos, y siempre mirando el lado positivo de las cosas.

        Les propongo entonces que a partir de este momento empiece usted a vivir de verdad todos los días de su vida…Viva, actúe, transforme su realidad, sienta, respire hondo, aproveche cada segundo… Ámese sin condiciones, acepte la total responsabilidad de su vida, aprenda a perdonar, cuídese así mismo, luche por metas valiosas, practique el dar amor… Estoy convencido que esta es la senda para llegar a las estrellas. Ah! Y vaya a su ritmo… ¡Pero con toda el alma!

      Así de simple.

“Las palabras viajan… Algo siempre dejan”

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