El coraje de “desmarcarse” del lote

Antonio Ricóveri

Amigo lector, vivimos en un país donde si practicas valores éticos eres raro; si eres honesto eres tonto; si eres disciplinado eres obsesivo; si no ingieres alcohol eres soporífero, aburrido; si tratas a alguien con amabilidad es porque “quieres” con esa persona… ¡Ah! pero si mientes, engañas o manipuladas, ¡eso si es chévere! porque es la norma que predomina en gran parte de los venezolanos de estos tiempos; porque todo se resume a las decisiones que usted toma para su vida. ¡Es así de sencillo!… Porque ser amable es una decisión, ser honesto es una decisión, ser decente es una elección, ser respetuoso es una elección…

Y la vida siempre nos presentará dos opciones: La primera es “encajar” con lo que hay: con la mediocridad, con los antivalores, con las corruptelas, con la viveza, con la picardía, con la “ley del mínimo esfuerzo”. Esta primera vía exige que seas como ellos, que te vistas como ellos, que hables como ellos, que vayas a donde ellos van, que pienses como ellos piensan… Y una vez neutralizada tu singularidad, identidad, ya no necesitarás de coraje para ser diferente, ya no requerirás de coraje para ser tú.

La otra opción es ser diferente “a eso que hay”. Pero se requiere de mucho coraje para desmarcarse del resto. Se necesita coraje para ser responsable, íntegro, justo, bondadoso, respetuoso. Se necesita coraje para superar debilidades y vicios. Se necesita coraje para emprender, para reinventarnos. Se requiere de infinito coraje para pararnos allí “donde las tormentas no amainan”; donde los problemas siguen surgiendo; donde los retos se siguen presentando…Y en algún momento te preguntas: ¿Tengo el coraje para continuar?, y la respuesta siempre será “SI” amigo lector, porque cuando decidimos ser diferentes, y “hacer la diferencia”, ya hemos avanzado mucho como para retroceder.

Recuerdo entonces cuanto dijera la poetisa chilena Gabriela Mistral (1889-1957): “Dame la perseverancia de las olas del mar, que hacen de cada retroceso un nuevo punto de partida para un nuevo avance”. Porque “ese punto” donde usted se encuentra, es su nuevo punto de partida para construirse la mejor vida posible, para “hacer la diferencia” en su comunidad, lo cual implica asumir una predisposición jovial, desenfadada, sean cuales sean las circunstancias que a diario enfrentemos.

Amigo lector, la vida son esas pequeñas y grandes cosas, son las batallas de todos los días, son los abrazos, los consuelos, los sobresaltos, los sufrimientos… Y es allí, donde nuestro coraje jugará un rol determinante.

Y una manera de avanzar es buscar nuestras raíces más afirmativas. Es apelar a testimonios que nos inspiren para seguir dando lo mejor de nosotros. Es asumir conductas proactivas que avalen nuestros más nobles propósitos… Porque son nuestras decisiones y nuestro coraje los que nos llevarán hacia derroteros más justos y más nobles; por sendas de satisfacción personal, en la búsqueda de ese noble propósito que enriquezca nuestro viaje.

Finalmente respetado lector, los reveses continuarán ocurriendo, los dilemas no cesarán de angustiarnos, la gente tóxica no desaparecerá de nuestro entorno, pero será nuestra decisión buscar siempre la lección más valiosa en lo que nos pasa, identificar lo bueno en cada situación, buscar la solución ante el problema; porque no existen errores sino lecciones, no existen finales sino transformaciones, no son obstáculos sino escalones para avanzar, crecer, mejorar y evolucionar. Y de seguro, usted tiene el coraje necesario para seguir y lograr lo que se prepoponga.

Así de simple.

“Las palabras viajan… Algo siempre dejan”

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