Serpientes…

Antonio Ricóveri

Relacionado con nuestro crecimiento personal, existe una historia que alude a una mujer que tenía una serpiente doméstica a la que quería mucho. Un día la serpiente dejó de comer, y la mujer preocupada, la llevó al veterinario. Luego de revisarla, el veterinario preguntó:

– ¿Su serpiente ha estado durmiendo junto a usted todas las noches, acurrucándose muy cerca?

– Y la mujer respondió:

– Si… Todas las noches. Me pone tan triste no poder ayudarla a sentirse mejor…

-Tras lo cual, el veterinario le dijo:

– Señora, su serpiente no está enferma. Ha estado preparándose para comérsela, y cada noche la mide… No ha estado comiendo para tener suficiente espacio para digerirla.

Valga este relato para entender que todos tenemos serpientes a nuestro alrededor, y nuestro deber es estar siempre alertas para identificarlas… A menudo son las personas que más nos importan pero en secreto sus intenciones son devorarnos. Porque, incluso, aquellos que creemos controlar, tarde o temprano actuarán de acuerdo a su propia naturaleza.

Amigo lector, en el ámbito de la psicología popular, el lenguaje figurado y el simbolismo cultural, una “serpiente humana” se define como alguien rastrero, muy calculador, observador, oportunista, adaptable, y altamente traicionero.

Esta serpiente humana es:

  1. Calculadora y paciente. No actúa por impulso. Prefiere observar su entorno en silencio, analizar las debilidades de los demás y esperar el momento exacto y más estratégico para dar su próximo paso.
  2. Altamente adaptable: Al igual que una serpiente cambia de piel, este ser humano se reinventa con facilidad. Puede cambiar de círculo social, de opinión o de estilo de vida si eso le garantiza supervivencia o beneficio personal.
  3. Silenciosa y reservada: Esta serpiente humana rara vez comparte sus verdaderos planes, sentimientos o intenciones. Prefiere pasar desapercibida y mantener un perfil bajo hasta que decide actuar.
  4. Seductora y fría: Esta serpiente humana sabe exactamente qué decir para atraer a alguien, pero a nivel emocional puede mantener una distancia prudente para no salir lastimado o perder el control.
  5. Protección extrema: Si siente que su territorio, su pareja, o sus intereses están bajo amenaza, puede reaccionar con un «ataque» rápido y certero (verbal o estratégico) para eliminar el peligro.
    En resumen, su proceder se asocia con la hipocresía, la manipulación, el actuar a las espaldas de los demás, y la falta de escrúpulos para conseguir lo que quiere.
    Y finalizo con otra referencia… Cuando una serpiente te muerde no persigues al reptil. Te ocupas de “eliminar su veneno” de tu cuerpo… Pero en la vida diaria hacemos todo lo contrario: Si alguien te traiciona pasas meses preguntándote ¿por qué? Cuando alguien te hace daño, gastas tu energía buscando explicaciones. Si alguien te decepciona, te obsesionas por entender sus razones… Mientras tanto, el veneno sigue dentro de ti, corroyéndote, envenenándote, robándote la paz.
    Al final de todo, paciente lector, no necesitas entender a las serpientes. No necesitas que te pidan perdón o que reconozcan su error… No. Lo único que necesitas es sacar ese veneno de tu cuerpo, para luego soltar… Sanar… Seguir.

Así de simple.

“Las palabras viajan… Algo siempre dejan”

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