Buscando la serenidad

Antonio Ricóveri

         El gran dramaturgo inglés William Shakespeare (1564-1616) nos legó la siguiente frase: «El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos». Y es así… Cada ser humano va dándole el sentido que quiere a su existencia según su voluntad de avanzar, de resistir, de superar escollos. Aprendiendo, descubriendo, progresando, porque “la vida insiste” amigo lector… Va hacia adelante. Continúa su curso, sin poder repetir jugadas, sin poder corregir acciones y con una alta factibilidad de fallar. 

       Pero más allá de nuestras luchas y vicisitudes cotidianas, nuestra vida debe estar orientada a la búsqueda del sosiego, de la serenidad, de la armonía, de la satisfacción con uno mismo y con lo que nos rodea. Y “esa paz interior” no debe depender de las circunstancias externas, de lo que nos sucede o nos deja de suceder; sino de la perspectiva con la que decidimos mirar la vida.

        Sé que muchos pudieran pensar que conseguir la “paz interior” luce utópico, sobre todo en estos tiempos tan aciagos, tan cargados de responsabilidades, avatares, incógnitas, o dilemas. No en balde, muchas veces nos cuesta mantener la calma cuando sentimos que el día se nos torna corto para cumplir con todas nuestras obligaciones,  para alcanzar el nivel personal que nos exigimos, o para desplegarnos laboral o socialmente, según sea el caso.

      ¿Y a qué “paz interior” me refiero? A ese sentimiento de bienestar que experimenta una persona que se siente bien consigo misma, sosegada, apacible, serena, relajada a nivel interno. Alude al hecho concreto de estar mental y espiritualmente en tranquilidad, con suficiente conocimiento y comprensión, para mantenerse fuerte frente a la ansiedad, la adversidad o al desequilibrio emocional. Tener “paz interior” significa haber hecho las paces con nuestro pasado, habernos perdonado. Implica “desmarcarnos” de personas, hechos, o costumbres tóxicas, pero sobre todo se refiere a cultivar un profundo amor y respeto por nosotros mismos.

        La ruta para “estar en paz” con uno mismo aluce a estar “en verdadero equilibrio” al punto de poder regresar a éste estado cada vez que sea necesario luego de experiencias negativas. Y existen ciertas decisiones personales que nos pueden ayudar a conseguirla. Entre ellas:

1) Simplificando nuestra vida: Asumiendo que es mejor “calidad que cantidad” y esto aplica por igual para las amistades, para las cosas materiales, o para cualquier situación que enfrentemos.

2) Vivir en el presente. Lo cual implica no obsesionarnos ni con el pasado ni con el futuro. Concentrándonos en el aquí y el ahora.

3) Mejorando nuestra actitud: mirando el vaso medio lleno (y no el medio vacío), agradeciendo lo que somos, lo que tenemos, y donde estamos.

4) Teniendo presente que “todo pasará”: Porque el tiempo es indiferente tanto si estamos en un buen momento o como si estamos en uno terrible. El tiempo le da a cada cosa su lugar.

5) Terminando lo que empezamos y cerrando ciclos.

6) Limpiando nuestro círculo social (sobre todo de personas tóxicas). 

7) Liberándonos de la necesidad del perfeccionismo.

8) Aprendiendo a perdonar.

       Finalmente mi respetado lector, la paz interior es un estado que nos permite avanzar plenamente hacia metas superiores de mayor espiritualidad, calma y felicidad. Y esa búsqueda de la serenidad debe ser entonces una tarea constante, permanente, en medio de este hermoso desafío que llamamos vida, porque como afirmara Mahatma Gandhi (1869-1948): “La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero”.

       Así de simple.

Las palabras viajan… Algo siempre dejan”

error: Content is protected !!
Scroll al inicio